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Mostrando entradas de marzo, 2015

¿Por qué no vas?

Existe la posibilidad de que no me encuentre del todo bien en estos momentos. Hace unos momentos sentí cómo alguien con suéter de lana se compadecía de mi mientras un hombre preguntaba a un grupo de personas, con un tono demandante, quién era el siguiente, o en todo caso, quien faltaba.

Juro que alguien me toco la espalda.

Tal vez no estaba en mis cinco sentidos, pero ¿lo estabas tú?
Todo sonaba bastante lógico y de repente todo era negro.

A veces había espirales de colores azul turquesa, en la cara de todos, como una pantalla de humo. Poco común. Aunque debo admitir que me llevó a sentirme encerrada en un closet. Detrás de un sillón. Pidiendo ayuda.

Cuando veía el piso me trasportaba a ese lugar, la casa amarilla en la solíamos vivir. Y dos lagrimas escurrieron de mis ojos. Traté de sostener su mano, pero no me dejó.

Estoy sudando, sudando mucho. Siento que se esta quemando la cara.
Ella me miro con sus ojos negros. -un momento, ¡ella no tiene ojos negros!-

Siga hablando, señorita, …

Las llaves negras

Se lo juro a usted, por la sangre que me escurre entre los dedos, que esta vez no estaba tratando de huir. Y es que los días comenzaban más temprano y las noches llegaban a mi más tarde. Se lo juro ante él y ella, que yo me encontraba en homeostasis hasta que pronuncié por primera vez su nombre. Y heme aquí, en mi estado deplorable de nervios, aromáticos a nicotina y gritos disfrazados de silencios, que reitero que sufro, -y vaya que no he sufrido- de insomnio intermitente.

Vi sus ojos saturándose de dolor transparente y líquido, que le escurría más hacía dentro que hacía afuera y como por arte de magia, empezó a fugarse por mis ojos.
Te juro amigo mío, -si es que aún sigues ahí- que me tiene intoxicado y yo no sé que hacer.
Pero eso sucedió después. Primero me recuerdo llamando su nombre con la mera intención de pasar a divisar algunos textos. Y pasamos a ser dos extraños a dos extraños que se hablaban.
Mi lengua parlante y bajo el efecto embriagante, dejó escapar esas terribles, ter…

En una manzana

Y con un varilla de plástico ayer se nos caía el cielo para cortar el tallo y de todas formas poner un poco de humo tenía que salir tal vez no ayude y bajar es más rápido así pero me vuelve a poner en blanco y subir es más pesado se da cuenta que estoy cada vez más cerca a la ida con una risa estúpida en la cara ¿en qué momento he doblado las rodillas? y a la vuelta el agua en la cara ¿en qué momento comencé a jalar el cabello? no tengo un lugar a dónde llegar y tal vez, los labios están tan secos ¿a dónde podré ir?
La última vez que seguí este camino girar la llave de la izquierda hice una llamada y comenzó a salir vapor pero ya no vuelvas el piso se ve bastante seguro desde aquí y no volví ¿contaremos los minutos en canciones?

Al subir la escalera ese día llegué tan temprano como pude lo juro lo juro lo juro y la señorita me tomó del brazo aunque un sonido fuerte y áspero de negación salió de mi pecho me entregó en la puerta.
Adiós al taxista y su música de los ochenta.
En una manz…

De círuclos y ochos

¡Qué se acaba, qué se acaba! Dile que tenga cuidado con la serpiente del suelo ¡Díselo! Que si hace media vuelta, tal vez la libre
Y a todo ésto... ¿por qué vas a cruzar? El señor de las flores lo dijo bien clarito hasta parecía que sacaba aire al decirlo como agua de río y señaló la luz que cambiaba cada kilómetro a la distancia.
¡Bien clarito que lo dijo!
Y es que a veces así, se pasa sin más porque no hay nada o eso parece

¡Por eso te digo! ¡Dile que no se haga el inocente! Al rato que no diga que no sabía,
navegando con su bandera de pseudo ignorante, y pase sentirse perdido a estar perdido de verdad.