viernes, 27 de marzo de 2015

¿Por qué no vas?



Existe la posibilidad de que no me encuentre del todo bien en estos momentos. Hace unos momentos sentí cómo alguien con suéter de lana se compadecía de mi mientras un hombre preguntaba a un grupo de personas, con un tono demandante, quién era el siguiente, o en todo caso, quien faltaba.

Juro que alguien me toco la espalda.

Tal vez no estaba en mis cinco sentidos, pero ¿lo estabas tú?
Todo sonaba bastante lógico y de repente todo era negro.

A veces había espirales de colores azul turquesa, en la cara de todos, como una pantalla de humo. Poco común. Aunque debo admitir que me llevó a sentirme encerrada en un closet. Detrás de un sillón. Pidiendo ayuda.

Cuando veía el piso me trasportaba a ese lugar, la casa amarilla en la solíamos vivir. Y dos lagrimas escurrieron de mis ojos. Traté de sostener su mano, pero no me dejó.

Estoy sudando, sudando mucho. Siento que se esta quemando la cara.
Ella me miro con sus ojos negros. -un momento, ¡ella no tiene ojos negros!-

Siga hablando, señorita, yo trataré de seguirle el ritmo con mi mano escriba.

¿alguien dijo algo?


"Some folks has a lot of things around them that shines for other peoples. I think that maybe some of them was in tunnels. And in that tunnel, the only light they had, was inside of them. And then long after they escape that tunnel, they sitll be shining for everybody else"
-Precious 

martes, 24 de marzo de 2015

Las llaves negras

Se lo juro a usted, por la sangre que me escurre entre los dedos, que esta vez no estaba tratando de huir. Y es que los días comenzaban más temprano y las noches llegaban a mi más tarde. Se lo juro ante él y ella, que yo me encontraba en homeostasis hasta que pronuncié por primera vez su nombre. Y heme aquí, en mi estado deplorable de nervios, aromáticos a nicotina y gritos disfrazados de silencios, que reitero que sufro, -y vaya que no he sufrido- de insomnio intermitente.

Vi sus ojos saturándose de dolor transparente y líquido, que le escurría más hacía dentro que hacía afuera y como por arte de magia, empezó a fugarse por mis ojos.

Te juro amigo mío, -si es que aún sigues ahí- que me tiene intoxicado y yo no sé que hacer.

Pero eso sucedió después. Primero me recuerdo llamando su nombre con la mera intención de pasar a divisar algunos textos. Y pasamos a ser dos extraños a dos extraños que se hablaban.

Mi lengua parlante y bajo el efecto embriagante, dejó escapar esas terribles, terribles palabras que destruyen y que te dejan con los ojos bien abiertos ante una caída libre.

Pero antes de eso yo le dije que le quería, y yo no estaba tan alterado en ese entonces, ciertamente mi estado de salud no era el mejor después de un periodo de abstinencia, pero podría jurar que mi cordura estaba intacta. Pero, ¿y qué tan cuerdo me encontraba antes?

Ya no sé en dónde yace el candado que nos une y si alguien se ha tragado la llave, espero no haber sido yo. 

Me contó de sus amores y me limité a escuchar mientras sentía como se me escapaban pedacitos del alma entre cada pausa, entre cada amante y cada mirada que me permitía robarle. Por mi parte, a penas si recuerdo como es que he sobrevivido en esta guerra, porque siento que no he hecho más que despertar gritando en mi cama, sudando y soñando cosas que no puedo recordar.

Dile tú, amiga mía, que si decido quedarme no sabré si me quedo por convicción o por complacer su deseo, y que si me voy es meramente porque lo he visto: he visto como se apagaban sus días y se acortaban sus noches mientras nos escuchábamos suspirar y decirnos lo prohibido con voces entrecortadas esperando la respuesta del otro. 

Y antes de pronunciar su nombre yo me soñaba en el mundo; antes  de que me escuchara decirlo iba de la mano con el amor en turno.



domingo, 15 de marzo de 2015

En una manzana

Y con un varilla de plástico
ayer se nos caía el cielo
para cortar el tallo
y de todas formas
poner un poco de humo
tenía que salir
tal vez no ayude
y bajar es más rápido así
pero me vuelve a poner en blanco
y subir es más pesado
se da cuenta que estoy cada vez más cerca
a la ida con una risa estúpida en la cara
¿en qué momento he doblado las rodillas?
y a la vuelta el agua en la cara
¿en qué momento comencé a jalar el cabello?
no tengo un lugar a dónde llegar
y tal vez, los labios están tan secos
¿a dónde podré ir?

La última vez que seguí este camino
girar la llave de la izquierda
hice una llamada
y comenzó a salir vapor
pero ya no vuelvas
el piso se ve bastante seguro desde aquí
y no volví
¿contaremos los minutos en canciones?


Al subir la escalera ese día
llegué tan temprano como pude
lo juro
lo juro
lo juro
y la señorita
me tomó del brazo
aunque un sonido fuerte
y áspero de negación salió de mi pecho
me entregó en la puerta.

Adiós al taxista y su música de los ochenta.

En una manzana esta el sabor
y el jugo
y el color
y con un aguja
se hace
hasta lo imposible.




domingo, 1 de marzo de 2015

De círuclos y ochos

¡Qué se acaba, qué se acaba!
Dile que tenga cuidado con la serpiente del suelo
¡Díselo!
Que si hace media vuelta, tal vez la libre

Y a todo ésto... ¿por qué vas a cruzar?
El señor de las flores lo dijo bien clarito
hasta parecía que sacaba aire al decirlo
como agua de río
y señaló la luz que cambiaba
cada kilómetro a la distancia.

¡Bien clarito que lo dijo!

Y es que a veces así, se pasa sin más
porque no hay nada
o eso parece


¡Por eso te digo!
¡Dile que no se haga el inocente!
Al rato que no diga que no sabía,
navegando con su bandera de pseudo ignorante,
y pase sentirse perdido
a estar perdido de verdad.