sábado, 27 de febrero de 2016

Rompiendo cristales

Era sin duda, una dulce pareja. Se tomaban de la mano cuando caminaban por los callejones, se miraban de reojo cuando el otro no miraba, como si se expresaran amor con ello.

Uno soñaba con ser pintor y el otro modelo
uno cantante y el otro de orquesta
uno escritor y el otro investigador
uno escultor y el otro escultura
uno cineasta y el otro guionista

Sonaba música cuando hacían el amor, en el mismo cuarto de siempre
y no podían dormir sin la presencia del otro. 
...
Dulce, dulce...

Se podía ver como uno trataba de librar esa mano que apretaba como aferrándose,
que se vigilaban para ver cual era el movimiento del otro
y se podía ver la repulsión

Uno soñaba con ser pintor para ir a Londres, y otro modelo para ir Paris
Uno cantante para cantar de dolor y el otro de orquesta para silenciarle la voz
uno escritor para desahogarse y el otro investigador de su vida
uno escultor... y el otro, ya era una piedra
uno cineasta... y el otro guinista, de finales felices.

Sonaba la música del hotelero, cuando acudían para encerrarse otra vez
y se tomaban las drogas del otro...



sábado, 13 de febrero de 2016

Definición de Amor

Recuerdo que hubo un momento en mi vida en el que un diccionario marcó un punto crucial en mi vida. Alguna maestra nos preguntó como definir, digamos, la palabra casa. En ese momento, la sangre se me heló. 

La versión infantil mía sabía que era una casa. Esa mente escolar, podía visualiza, casi hacerla tangible en la recreación del pensamiento, pero no sabía reproducir en palabras que era. Lo mismo me pasó con las siguientes palabras que bombardearon mi mente (árbol, pared, etc.) con el fin de poder definir al menos una palabra, y como se podría suponer, no lo logre. Luego solo yace un vago recuerdo en el que nos regalaban diccionarios.

Un diccionario para mi, era tener la vida resuelta, además, era portátil. Saber si determinada cuestión se clasificaba como un sustantivo, un verbo o un adjetivo, me hacía hacer sentir segura de la realidad, de la existencia y veracidad de las cosas: como si al nombrar las cosas, mágicamente aparecieran en el contexto real en el que en ese entonces vivía. Así iba yo por la vida, creyendo que sería así de fácil.

Algún tiempo después, busque en mi diccionario la palabra amor. Ya en algunas ocasiones la había escuchado, y cuando la gente se expresaba, supongo que podía entender la intención. Supongo. La verdad recuerdo que por lo general, lo hacía como un reflejo, pero así es uno de niño, ¿No?. Niñas de mi entorno me sorprendían cuando las encontraba hablando de cartas de amor y yo no entendía la razón de tanta exaltación. Alguna vez, aún en esos años infantiles, recuerdo haber comprado una tarjeta y sentirme realmente estúpida al leer lo que decía. Si no mal recuerdo tenía unas figuras de osos y decía algo, que en su momento, me pareció muy meloso. Igual la compré. En realidad, la compré porque había recibido una y supuse que debería dar una como respuesta. Mi ausencia de imaginación y sensibilidad me hizo comprar esa tarjeta, que de hecho, era muy similar a la que había sido mi presente... solo que yo ni me moleste en escribirle algo al reverso.

Y entonces, ¿qué era el amor? 

Años después, podía identificar algunos sentimientos expresados en canciones. Adquirí, y como uno de mis bienes más preciados, el CD original de The Smashing Pumpkins, "Rotten Apples". Ese artefacto que abracé y utilicé al máximo, me llevo a toparme con una de las frases que hizo un abismo en mi cerebro en el cual, aún hoy, en los momentos menos adecuados, vuelvo a caer (¿o quizá saltar?).
El misterio del amor es mayor que el misterio de la muerte - Oscar Wilde.

En su momento, la escribí en innumerables superficies, creyendo tal vez, que así podría develar el misterio, pero no lo logré.

Y es que conforme voy tachando días en calendario y más horas de insomnio aceleran el proceso de envejecimiento al que irremediablemente todo ser vivo esta sometido, el misterio se hace aún mayor. 
Lo que me va quedando medianamente claro, es que nunca lo encontraré en una fuente bibliográfica, nunca será lo mismo para nadie.


martes, 9 de febrero de 2016

Querido ComoTeLlames

Parece que ha sido menos tiempo el que hemos estado involucrados, pero es más del que pude predecir.


Algunas veces olvido como dimos el uno con el otro, y podríamos crearnos una historia en la que casualmente nos encontramos en una central de camiones y nos reímos al cruzar miradas, podríamos decir que nos conocemos desde niños y que siempre estuvimos juntos; existe la posibilidad de que yo haya llegado como un nuevo integrante a su lugar de trabajo y que descubriésemos nuestros gustos musicales similares, que nos conocimos en ese tren yendo a París y pasamos la noche juntos, o que alguno de los dos es una especie de inteligencia artificial... o tal vez, un día alguien me proporcionó su numero telefónico y nos convertimos en dos extraños al lado de la bocina... en fin.

Ni usted ni yo recordamos la fecha. Ni usted ni yo somos los mismos. 
¿Y es que ahora eso es importante? Algunas veces noto en su tono de voz un cansancio irrefutable, pero continua leyendo el cuento; a veces en sus ojos he notado dolor y se ha limitado a ofrecer la mejor opción y siempre ha sostenido éstas manos frías.

Me ha dicho que si le suelto la mano, se pierde, no podría haber hecho mejor metáfora.

Espero que donde sea que se encuentre, sus manos sigan tibias, esos ojos sean alegres y esa voz siga leyendo cuentos.

Atentamente
QuienSea