sábado, 16 de abril de 2016

Si son víboras, me arrastro.

¿Existe una relación en las acciones aleatorias y las actividades de la vida diaria? Me refiero a aquellas actividades fuera de nuestro alcance y control como predictivas o influyentes de lo que sucede en la realidad. 

Me llega a la mente "Un long dimanche de fiançailles", cuando Mathilde lanza al aire un supuesto sobre Manech, poniéndolo bajo el juicio de, por ejemplo, pelear una manzana,  si éste es cierto o no.



Solía ser una de mis actividades favoritas. Algunas veces me sorprendió lo confiable que podía ser, pero se que no es real.
Resulta que incluso A. solía hacerlo. Dice que cuando S. estaba en el hospital y no teníamos noticias de él, pensó, "si llueve, es que S. ya falleció". Llovió en el momento en A. subía al autobús rubo a esa ciudad dónde S. estaba en el hospital. S. murió. A mi me lo dijeron despúes, y no de la mejor manera.

Entonces, esta vez, me la había pasado entre "La Tregua" de Benedetti, para que, cuando fuera a visitarle decirle, que ya la había terminado y proponerle su lectura cada semana. Ya la había terminado, con el fin de hacer una mejor lectura, tal vez, hasta podría hacerle tonos en las voces, y me quedaron varios párrafos, como en pausa. Quienes tengan conocimiento de el texto, pueden advertir lo que trato de decir. Uno en particular, se quedo resonando en mi cabeza por días:

"Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo."


Hace mucho que no sentía un dolor así, y puse a hacer memoria de las veces que lo había sentido... Y entonces, cuando se llega la fecha del 23 de septiembre, y solo se queda el "¡Dios mío!" repetidas veces, sabes que ha ocurrido, y el alma esta en la garganta. Pero es un texto, ¿no?.

Pero no esperé que al ir a buscarte, me detuvieran en la puerta para decirme: "Tienes que ponerte fuerte". Es como estar en la presencia del "¡Dios mío!"... sabes que es lo que sigue, pero aquí, no es un texto, al menos, no para mi. Si alguien esta ahora siguiendo las letras, si que solo es un texto. El texto que cita un texto.


¿Y entonces Benedetti me hizo la jugada? ¿Es porque no lloré con su lectura? Yo sé, que nada tiene que ver, no es posible... No es real.




Esta vez si pude escuchar algo rompiéndose dentro mío, y no como  en esas ocaciones en que lo digo como que no quiere la cosa, cuando me hieren sin intención. Y no sé que tan fuerte se escucho, pero se que salió por mi boca como llanto. Se detuvo la gente, el tiempo, el agua, el aire... Todo.

Nunca sabré cómo estuviste. Dicen que fue el miércoles y el jueves, ya eras cenizas. ¿Yo para que quiero saber dónde están tus cenizas? 
Al mismo tiempo sentí alivio. Ya nadie te va volver a maltratar. NADIE.

R.
"Si son vívoras, yo me arrastro" me dijiste. Y yo me reí tan fuerte, que te comenzaste a reír también. Nunca te pusiste el suéter que te lleve...